Uno en su ignorancia iletrada, lleno de ingenuidad, cree que aun estamos a tiempo de conseguirlo.
Donde siempre estuvo
Hace 10 horas
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En la barra lateral izquierda de esta bitácora; hasta hoy, se podían ver una serie de vídeos de un grupo al que le tengo en gran estima. Conocí a Cahórnega hace ya mucho tiempo. Enamorado que soy de la música popular, folk, folki, o en cualquiera de sus muchas denominaciones, enseguida me los hice míos y he procurado seguir, y sigo, su trayectoria. Ellos le cantan a su tierra y a sus gentes, que también son las mías. Desde Ebro arriba he bajado hasta su desembocadura, para colocar en esa barra a otros amigos a quien también he seguido, y sigo, estos mas cercanos geográficamente, pero igual de cercanos emocionalmente. En sus músicas también le cantan a sus tierras y a sus gentes, que igualmente son las mías. Porque es posible, por mucho que se empeñen algunos en lo contrario, amar a las tierras y a las gentes, sin ser excluyente de nadie. Porque para mi no existe Mordor, la tierra del mal, porque en todos los rincones de la tierra hay personas que sufren, disfrutan, ríen, lloran y hacen proyectos de futuro pensando en dejar una vida mejor para los suyos.
A pesar del crecimiento económico de las últimas décadas, la mitad de la fuerza laboral mundial gana menos de 2 dólares diarios, más de 12 millones de personas trabajan en condiciones de esclavitud, 200 millones de niños trabajan en lugar de ir a la escuela y en numerosos países no se respetan los derechos sindicales.
Maquilas, explotación infantil, precariedad laboral... son argumentos mas que suficientes para unirse a esta movilización que pretende:
Una gran movilización global de gran envergadura que involucrará a gran número de personas e incluirá una amplia gama de actividades. Una jornada provechosa conseguirá llamar la atención sobre la urgente necesidad de una nueva globalización.
Estoy desolado. Según publica hoy El Diario Montañés, un estudio sobre el comportamiento sexual de los españoles, del que por cierto no cita la fuente, revela que los seguidores de los equipos de fútbol del Deportivo de La Coruña, Racing de Santander y Osasuna, están a la cola, en cuanto a fogosidad sexual se refiere. Por lo tanto los que tenemos al Racing como nuestro equipo, estamos en zona de descenso de categoría directo.


En lo deportivo, esta etapa, también marco el desenlace final de la carrera. Un despiste monumental, en el descenso del alto del Caracol, de todo el equipo del Caisse D'Epargne, con Valverde entre ellos, les hizo perder 3,23 minutos en la línea de meta y con ello toda opción a la victoria final.
Las etapas en los Pirineos, aunque no marcaron grandes diferencias entre los aspirantes a ganar la ronda española, fueron de un ciclismo épico, por la climatología, (nos impidió ver en directo la etapa de Andorra), y por el comportamiento de los corredores.
El Angliru, ese monstruo de subida, si que marcó el desenlace final de la prueba. Por cierto que si no se toman medidas drásticas, esta etapa, en lugar de ser un vello espectáculo de ciclismo, puede convertirse en una pantomima, las ayudas, en forma de empujones, a los rezagados y a los no tan rezagados, estropean el resultado.
La crono-escalada de Navacerrada no cambió nada, a pesar de que los de la general volaron a mas de 31Km por hora. El americano Levi Leipheimer fue el más rápido de todos
Hoy, en el Paseo de la Castellana, se proclamará vencedor un joven de veinticinco años, que ya tiene el récord de haber ganado las tres grandes, (Tour, Giro y Vuelta a España), y que si el monstruo de Texas no se lo impide, con su vuelta al equipo, está llamado a repetir éxito en el 2009 en la más grande de las grandes: "Le Tour de la France".


Adeu Leisy, quisiera dedicarte unas bellas palabras de despedida, pero este ignorante no sabe jugar con el idioma, solo sabe hablar con el corazón y hoy el corazón está demasiado entristecido.
El portalón de la casona estaba abierto, entró despacio, el corazón había comenzado a palpitarle a mil por hora. El estrecho sendero que se habría, una vez superada la amplia portalada de arco, estaba bordeado de setos bien recortados, alineados a uno y otro lado del camino. En el aparcamiento, al costado derecho de la casa, había ya estacionados media docena de coches de distintos modelos, casi todos ellos novedosas versiones de las marcas más habituales. Su viejo y maltrecho chamade encajaría bastante mal entre aquellos relucientes automóviles. Cuando estaba a punto de aparcar al lado de un deportivo de ultima generación, surgió, no supo de donde, un hombretón, que le indicó cual era su lugar en la hilera de coches. Seguidamente se ofreció para recoger su equipaje, una pequeña bolsa de viaje con las tres camisas nuevas que sus hijas le compraron en el ultimo momento, cuando ya tenia el equipaje hecho con sus camisas más estimadas, pero que ellas consideraron inapropiadas para el evento, menos mal que de los pantalones y el resto de sus prendas escogidas no tuvieron objeciones que poner. Completaban su exigua valija un traje nuevo, esta era una de las recomendaciones- imposiciones que la invitación llevaba aparejada, la otra iba embutida en su funda, que había recuperado del rincón del armario de los olvidos: su antigua y descuidada guitarra, con la que hacia una eternidad hubiese hecho sus pinitos artísticos. Al recuperarla tubo que sustituir todas sus cuerdas, pues unas no eran y las otras amenazaban romperse a la primera pulsación. El mayordomo, o lo que fuese que representara aquel amable, pero hierático personaje, que lo había recibido, lo condujo a su habitación, a la vez que lo fue instruyendo sobre el protocolo que regiría hasta la hora de la cena, momento en el cual conocería, o más bien reconocería, al resto de los invitados. Las instrucciones eran simples: hasta la hora indicada para la cena nadie debería abandonar su habitación, si algo necesitaba no tenia más que llamarle y el acudiría encantado a cumplimentar cualquier necesidad. En el porche de la casa solo había, sentado en un sillón de mimbre, un hombre de edad, distraído en la resolución de un solitario de cartas. Tan solo levanto un instante la mirada del tapete y en aquella mirada hubo un instante, como un rayo, de algo familiar que no supo descifrar. Quiso preguntar a su anfitrión por el vejete, pero entonces recordó la entrevista con el responsable de la "agencia recuperadora de personas", como se definía aquella sórdida oficina de la Rambla Antigua, atestada de macilentas carpetas en un caos de estanterías y papel. -Nada de preguntas yo solo soy un intermediario entre ustedes y quien me contrató para localizarles y transmitirles la invitación y sobre todo, una vez acepten participar en el encuentro, la regla es: nada de preguntas al personal de la casa, ellos nada saben ni de ustedes ni de su anfitrión. Así pues, pronto desecho la pregunta y se olvido del anciano.Theme designed by TemplatePanic: Free Blog Templates, supported by Webhosting