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miércoles, 6 de agosto de 2008

Una de bandoleros


Venia dispuesto a regalar una nueva leyenda a Denis (la ultima, que eso es cosa de otras) y a punto he estado de dejarlo para mejor momento. El motivo... el ultimo escrito del Naufrago. Una invitación a la reflexión aguda y respetuosa con todos. Después de leerla, uno no a podido, por menos, que sentirse empequeñecido por las tonterías que aquí comenta.
En fin..., que uno da, para lo que da.
Existe una historia-leyenda en la comarca del Alt Camp, que habla de un bandolero, de los muchos que a lo largo del siglo XIX existieron, he intentado encontrar una buena narración sin éxito. Así que lo que aquí narro es de mi teclado i dedos, por lo que el estilo y ritmo de la narración será un desastre. También es posible que algunas cosas no sean muy exactas, narro lo que de otros oí.
Dicen que un grupo de chiquillos entró a robar peras en el huerto del Carmen, sito en la localidad de Valls, con tan mala suerte que el propietario los sorprendió y propino una fuerte bofetada a uno de ellos, Juan Serra era el nombre del abofeteado. El tal Joan le espetó, al enfadado campesino, - lo que hoy has echo no lo olvidaré, piensa que los pequeños crecen-.
Y efectivamente, creció y se enroló en el ejercito. Parece que su mal carácter no le granjeó muchos amigos y, a las recriminaciones de su sargento, respondió con un tiro de fusil y la consiguiente huida. Así comenzaba la vida de bandolero de Juan Serra, alias "La pera".
Cuentan que uno de sus primeros asesinatos fue el del campesino que le propinase la bofetada cuando era niño. Este, La Pera, adquirió la costumbre de poner dos cirios a la Virgen del Carmen, a la vez que rezaba una plegaria, en la iglesia del mismo nombre, cada vez que cometía un asesinato.
Con el paso del tempo, y después de una larga sucesión de crímenes, parece ser que consiguieron detenerlo en una masía del cercano pueblo de Picamoixons, mientras se encontraba durmiendo con su amada. Fue conducido a la población de El Pla de Santa Maria, donde fue juzgado y ajusticiado. Su ultima petición, antes de ser ajusticiado, fue que alguien pusiera dos cirios a la virgen del Carmen y que rezase una plegaria por el. Dice la leyenda que nadie lo hizo.
Mas tarde su cadáver se trasladó a Valls y fue descuartizado en cuatro partes. En el lugar, en que supuestamente ocurrió el hecho, existe una placa con la leyenda y un busto del bandolero.

Esta historia- leyenda, inspiró al canta- autor catalán Lluis Llac, la canción el "Bandoler" y a la agrupación "Colla Gegantera El Calçot de Valls", el simpático gigante de la foto. Colla a quien pertenecen las dos fotografías que ilustran la entrada


5 comentarios:

senovilla dijo...

Bonita historia.

Saludos

Eulogio dijo...

Mal hecho.
Alguien debió poner los dos puñeteros cirios y rezar una plegaria, poco pidió.
Que falta de caridad por parte de los que debieron ofrecérsela.

Albert o SiisTEM dijo...

Fins i tot els gegants tenen un passat i un origen..

Parlan de gegants.. a Valls hi han els reis (blancs) i els criats (negres) no pot crear un conflicte això?

fermin dijo...

Albert, son reminiscencias de la época en que España tenia colonias. Entonces las cosas eran como tu dices.
Logio yo lo veo como tu, pero el rencor tiene estas cosas.

Denis Lizarbe dijo...

Si cada leyenda trae la mar de controversias, no por poco lo son, los dos cirios, en efecto era muy poco pedir, pero vaya que considerado este asesino que le rezaba a la virgencita por el recien fenecido. Gracias por esta leyenda, quedará en mi mente como todas las que comparten su genero. Un abrazo hasta la proxima. Saludos Pitufina :P ya paso por tu blog es que el morado me trae unos recuerdos ! (ya hablaré de ello en mi blog) Es mas ya tengo el titulo. "La gitana morada, enamorada"

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