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sábado, 28 de junio de 2008

Reto del mosquitero


En el blog de Toni, el mosquitero, lanzan un reto: construir una historia corta con las premisas ventana y calle desierta. Desde el viernes le estoy dando vueltas al asunto, ¿seré yo capaz de escribir una historia que resulte mínimamente interesante? Al final lo he intentado, (a lo que nos vemos abocados por conseguir un enlace…), y este es el resultado:


El largo retorno al hogar


Once de la noche; puntual, cosa extraña, llega el expreso de Bilbao. El pasajero sube al vagón que le queda más cerca en el anden, ya tendrá tiempo, una vez en el tren, de buscar su apartamento. Es el único que ha subido en esta pequeña estación. Pasillo adelante, observa la tarea de colocar las literas en posición de dormir, que van realizando los ocupantes de los apartamentos que deja atrás a su paso. Para cuando llega al alojamiento, que su billete marca, los otros ocupantes ya han realizado la tarea de ponerse en posición de descanso. Con sigilo, pidiendo perdón por su irrupción, coloca la maleta en el espacio que queda libre y se dispone a dejarse caer en la litera. La larga jornada de trabajo, el continuo bullir de su mente pensando en el reencuentro con familiares y amigos, después del largo paréntesis, le tienen agotado. Antes de que el tren se ponga en marcha, con su estrépito de hierros, ya está dormido.

Le despierta un intenso murmullo de quejas; consulta su reloj, las ocho menos cuarto, se ha pasado la noche durmiendo. Intenta averiguar cuanto falta para la estación término. Se incorpora, sale al pasillo, ¡no puede creer lo que ven sus ojos! ¡Tan solo han recorrido 75 kilómetros! Un compañero de viaje, solicito, le informa que una avería en el vagón restaurante ha dejado el tren parado toda la noche.

Se arma de paciencia, la cosa no tiene remedio. Ahora le asalta la duda, ¿sabrán los suyos lo del tren? ¿Esperará alguien su llegada? A las nueve han conseguido cambiar el vagón averiado y el tren reinicia la marcha. A todo esto el hambre aprieta; se dirige al repuesto vagón restaurante, esta de vote en vote, para cuando llega su turno tiene el alma en los pies de hambre.

Al medio día reparten una comida, gentileza de RENFE, que tan solo, la mucha “gazuza” que hay, permite ingerir: una sopa verde de ¡vaya usted a saber que es! y una tortilla de gambas con dos trocitos de este crustáceo perdidos entre el huebo.

Por fin en Bilbao. Nadie lo espera. Coge el primer teléfono público que encuentra y marca el número de la centralita del pueblo para que avisen en casa que llega con retraso. No hay respuesta. Otra vez la línea debe estar estropeada.

Caminata hasta la estación de FEVE. Ha habido suerte, en media hora sale un tren para Santander. Tres largas horas de trayecto y de nuevo ha buscar combinación hacia el pueblo, parece que las desgracias van desapareciendo, casi de inmediato sale el tren que va dirección Cabezón de la Sal. Compra billete hasta Barreda, de nuevo la duda, ¿habrá autobús a Suances ha estas horas? Al llegar a Barreda le sorprende el cambio que ha experimentado la remozada estación. Sale a la desierta calle; paralela a la fábrica química, faltan cinco minutos para las diez de la noche, casi veinticuatro horas viajando, y una idea le asalta, ¿estará Miguel, el vecino de sus padres, trabajando de tarde? Si así fuese, el último tramo a casa estaría salvado. Se acerca a la garita de los guardas, donde Miguel trabaja, y mira por la abierta ventana

11 comentarios:

toni1004 dijo...

Como me gusta esta forma de comentar a lo Wordpress...jejeje

Ahora a lo importante. Impresionante historia. Muy bien contada sabiendo como sabemos todos que no somos escritores profesionales ni pretendemos serlo. En serio, me ha gustado mucho.

Un saludo fermin.

fermin dijo...

Toni, gentileza del conocimiento de dondado, lo de los comentarios digo.
Gacias por tus amables palabras y por el enlace.

Joan dijo...

cada dia estic més content d'haver-te conegut (deu fer molts anys, no?) i l'agradable sorpresa d'anar descobrint més facetes teves. Ja fa temps que vaig concloure que hi ha molts escriptors "seriosos" que són uns papanates i, en canvi, molta gent anònima que és capaç de trenar històries precioses. Gràcies.

fermin dijo...

Que no veus que es notara massa que som amics? Gràcies Joan

senovilla dijo...

Bonita historia y es que Toni nos mete en cada lío.

Saludos y me ha gustado.

Graciela dijo...

Fermín muy bonita la historia. Ahora Toni deberá premiar con euros jajaja. Abrazos!!!

Van Scribenz dijo...

Sacame del tren, por favor. ¿Acaso tiene un anclaje en la realidad? Yo sufro una leve claustrofobia, las pocas veces que atrevesé la cordillera de los Andes en Perú, me asaltaba el temor de quedar varado por cualquier circunstancia. Me contrajiste hasta esos días de angustia. Notable historia !

Eulogio dijo...

Y yo que no te conocía..
Me ha gustado el relato y me sorprende la forma de comentar.
Soy el hijo del mejor conserje del mundo.

senovilla dijo...

Repasando las historias para preparar mis votos, ha sido un placer leer tu faceta de autentico escritor y un honor compartir esta iniciativa de Toni con tan buena gente.

Saludos

Julia Román dijo...

Genial forma de relatar esta pequeña historia Fermín, yo si te compraba un libro! jaja
Saludos y un abrazo desde Guadalajara, México.

fermin dijo...

Gracias a todos por vuestras palabras
Julia Bienvenida, seguiré tu pista

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